Red Bull Dozers

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Red Bull Dozers

Mensaje  cfarbes el Jue Ago 01, 2013 9:30 pm

“Los Slann han hecho lo mismo, y no veo que EL MUNDO los odie por ello”.

Estas fueron las palabras con las que Novick Barba Contuco, capitán del gigantesco navío de guerra Red Bull (nombrado en honor a Hashut, el Dios Toro protector de los enanos del caos) convenció al consejo de hechiceros regentes de permitirle liderar una expedición a las lejanas tierras de Lustria.

Novick había oído hablar de los Slann, una raza de Sapos-Hombres que por medio de la magia habían alterado mente y cuerpo de criaturas inferiores para que les sirvieran como esclavos, les construyeran grandes pirámides y templos, les defendieran de sus enemigos y les adoraran como a dioses. La primera vez no lo creyó, pero la historia se repetía en cada puerto saqueado, en cada villa que quemaban y finalmente decidió consultar a sus superiores. Grande fue su sorpresa cuando le confirmaron la existencia de esa raza con capacidades, y medios operativos, similares a las de los Dawi Zharr (como los Enanos del Caos se llaman a sí mismos). Desde entonces, Novick Barba Contuco no cesó de insistir en viajar a Lustria para conocerlos. Sencillamente tenía que ver con sus propios ojos a esos Slann, y hacerse con sus secretos.

Tras mucho insistir lo logró. Siete meses más tarde, la costa de ese continente extraño se extendía frente a él, rogándole que la tomara.

El enorme navío de más de cuatrocientos metros de largo enfiló hacia la playa, a toda velocidad. Cualquier observador hubiera pensado que quien comandara esa nave estaba loco, que iba a encallar en la arena, abriría una brecha en el casco y se hundiría. Pero no había espectadores en la playa, y no fue eso lo que ocurrió. El Red Bull tenía seis enormes ejes cilíndricos de acero atravesados cerca del fondo del casco, perpendiculares al largo del barco, y a cada lado una banda metálica que los envolvía y se deslizaba por ellos, transformando la nave en un verdadero todo terreno. Las bandas transportadoras eran impulsadas mayormente por los esclavos, que una vez en tierra cambiaban el remo por una palanca mecánica, pero la nave también tenía unos enormes motores a carbón como soporte y emergencia.  

La parte delantera del navío representaba una enorme cabeza de toro embistiendo con sus cuernos, lo que servía para ir aplanando el terreno y reducir la fricción, además de matar de miedo a cualquiera. Y por si eso no alcanzaba para intimidar a posibles atacantes, el Red Bull contaba con doscientos lanzacohetes, cincuenta morteros y diez cañones de magma, repartidos estratégicamente por la cubierta. La tripulación ascendía a casi quinientas almas, aunque entre enanos y hobgoblins no llegaban a la mitad, el resto eran los esclavos remeros, que en caso de urgencia podían ser liberados entre el enemigo y la nave (por medio de unas puertas trampa inferiores), para ganar tiempo y huir.

Novick comprendió rápidamente que no sería fácil someter a los Slann. Tras varios enfrentamientos en los que fueron atacados por miles de hombres lagarto, con sus municiones escaseando y algunos daños menores, decidió retirarse a la cadena montañosa conocida como La Espina de Sotek y esconderse en las ruinas de una ciudad olvidada. Había que cambiar la estrategia. Este enemigo merecía respeto, y era preciso estudiarlo detenidamente.

Y así nacieron los Red Bull Dozers, una brillante forma de espiar a los Slann y sus vecinos,  aprovechando la inmunidad diplomática que reciben los equipos de Blood Bowl afiliados a la LUBBA.

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